Elena Alonso: “Los números hablan, pero a veces mienten”
Elena Alonso es economista y divulgadora del mundo de las finanzas personales y corporativas. Es fundadora de Emerald Capital, en sociedad con el Grupo Broda, y de la plataforma educativa Elena Financiera. Integra el directorio de Endeavor Cuyo y tiene una activa participación en medios de comunicación locales y nacionales.
Además, es autora de los libros Tu mejor inversión y Los números hablan, pero a veces mienten .
Emerald Capital y el mercado de capitales
Bienvenida, Elena. Empecemos por contar qué es Emerald.
Emerald es un agente de bolsa. Comenzamos como agente productor hace seis años. Mis socios eran mis clientes en ese momento y querían abrir una unidad financiera con mayor apertura a lo que había en Mendoza.
Hace un mes contamos con la licencia de AlyC (Agente de Liquidación y Compensación).
En este negocio, ustedes administran fondos de empresas y particulares.
Claro, es un servicio de finanzas 360°. No solamente es la parte de inversiones, sino la proyección de las finanzas de acuerdo con los plazos u objetivos del cliente, que también ayudamos a definir.
Después, en ese proceso, buscamos financiamiento por el banco o por el mercado de capitales, que es nuestro foco. Lo vinculamos con diferentes organismos, como sociedades de garantía recíproca u otros actores del mercado, para que, a su vez, se generen negocios entre empresas.
¿Compiten con todo el país o tienen foco en Mendoza?
En lo corporativo es más regional, Mendoza y Cuyo. Ahora estamos expandiéndonos a San Juan, Neuquén y el NOA. Como AlyC podemos ir desde otro lugar y generar sinergia con beneficios para el equipo que está ahí también.
En lo que es cliente individuo, llego a todo el país desde lo que hago en Elena Financiera.
La familia y los primeros aprendizajes sobre el dinero
Vamos un poco atrás. ¿Cómo es tu familia?
Mi papá estudió Arquitectura, le faltaron un par de materias para recibirse y se dedicó a la construcción hasta 2001 o 2002. Luego abrió un negocio. Mi mamá siempre estuvo con nosotros en la casa y ahora trabajan a la par.
Yo soy la más chica de tres hermanos. Mi hermano es contador y abogado, y mi hermana, licenciada en Comunicación Social.
Mi papá siempre fue bueno con los números: nos desafiaba con dilemas matemáticos. Mi mamá, por su parte, se ocupaba de administrar. Una de las cosas más lindas fue que siempre nos incluyeron en los objetivos familiares.
Al enseñar finanzas, me di cuenta de que en mi casa se cumplían «los siete hábitos de las familias altamente efectivas» sin haber leído el libro. Cenábamos juntos y compartíamos cada proyecto grande, como mudarnos o construir una casa.
Yo trabajo desde la secundaria. Buscaba alternativas, hacía francos en kioscos para tener mi plata e irme de vacaciones con mis amigos.
Creo que la resiliencia aparece cuando algunas cosas no son tan fáciles.
Lo más importante que me deja mi familia es que la plata es un medio, no un fin en sí mismo. Para mí es un desafío que me vaya bien, porque me gusta generar impacto y poder ser de ayuda para mi familia y la gente que tengo a mi alrededor.
De una pizzería al mundo de las finanzas
¿Cuál fue el primer trabajo que sentiste como más potente en tu carrera?
Mientras estaba en la facultad abrí una pizzería, algo que me enseñó muchísimo a pasar de la expectativa a la realidad. En ese momento estaba en pareja con el papá de mi hijo y esa experiencia me ayudó mucho a conocer las diferentes realidades de las personas.
Antes de recibirme decidí cerrar el negocio. Sentía que no me llenaba y que estaba dando vueltas sobre lo mismo.
Empecé a buscar trabajo y entré en un casino, en el área de Finanzas, donde aprendí un montón. Allí, Andrés Koleda, un profesor y tutor que ya no está, me recomendó hacer un posgrado en Finanzas.
Terminé el posgrado y empecé a pensar que en el casino tenía un techo. Le pasé mi currículum a un excompañero que estaba trabajando en un agente de bolsa. Lo entregó, me entrevistaron y entré. Estuve allí durante nueve años.
¿Qué te quedó de esa experiencia?
Aprendí muchísimo. Recuerdo que, en muchas reuniones, mi jefe en ese momento me decía: «Estás pensando como empleada, no como empresaria».
Empecé a visitar empresas y a armar mi cartera de clientes. Yo entendía a las pymes porque había tenido una y, aunque era muy chiquita, sabía los desafíos que implicaba.
Creo que, en el proceso de esos casi diez años, emprendí dentro de la empresa. Recuerdo a un profesor que decía: «Cuando creas estar en la cresta de la ola, pensá que es la base de una más grande», algo que vivo todos los días.
Siempre estoy tratando de mejorar y aprender. Por eso está bueno asociarse con otras personas. En mi caso lo hice con el Grupo Broda, que tiene mucha trayectoria familiar.
Santiago y Joaquín son casi diez años más jóvenes que yo y tienen otra forma de gestionar. Creo que aprendemos mutuamente y está bueno incomodarse también.
Cómo nació Emerald Capital
¿Cómo fue el inicio de Emerald?
Abrimos la empresa en 2020. La pandemia, en algún punto, me ayudó. Estuve encerrada con mi hijo en un departamentito; él cursaba primer grado y pude acompañarlo a aprender a leer y a escribir.
A su vez, el mercado de capitales nunca se cortó, ya que estaba considerado como actividad esencial. Si bien conocía el paño, me largué un poco al vacío porque no me llevé clientes de un lugar a otro, sino que empecé a generar nuevos.
El primer mes pusimos algo de dinero y, el segundo, el negocio se cubrió por sí mismo.
Hoy somos más de diez personas en la operatoria de la empresa y tenemos oficinas propias. Veo mucho crecimiento para adelante y siento que puedo llevar a cabo el pensamiento que tenía en la pizzería: hacer que la gente sea parte del proyecto y crezca a la par.
¿Cuáles fueron los acuerdos con tus socios?
Creo que lo principal es sentar las bases de lo que no estás dispuesto a negociar y ponerlo sobre la mesa, dejarlo por escrito.
Si hay algo que me hace ruido, va en contra de lo que pienso o perjudica al cliente, no lo negocio. Antes de armar una sociedad hay que tener esto muy claro.
La marca personal como parte del negocio
Empezaste a tomar relevancia pública.
Sí, el tiempo demostró que llegan muchos clientes y conexiones por todo lo que hago. Creo que las personas con suerte la tienen porque escuchan las oportunidades. Yo siempre he estado muy atenta a eso. También busco mucho.
Hoy estoy en programas o en diarios financieros muy importantes porque he estado disponible para que lleguen esos acuerdos.
La marca personal del dueño de la empresa es un poco lo que guía el desarrollo de la empresa. En lo financiero, la gente confía en la persona y, desde ese lugar, los chicos de mi equipo también están trabajando en sus marcas personales.
¿Cómo es tu sistema de comunicación de marca personal?
Creo que cuando te mueve un propósito, eso se da natural. Tengo facilidad para comunicar.
Por ejemplo, si hay una cadena nacional de Milei, la grabo, hago un resumen y subo un video para explicarlo cuando termina. Es una sinergia que se da de manera muy orgánica entre mi marca personal y Emerald.
En mi día a día, entre una reunión y otra, grabo algunos videos que mando al equipo para editar e indico cuándo deben salir, dependiendo de la coyuntura. Antes hacía todo sola.
Libros, medios y participación en Endeavor
También tenés libros publicados, programas en TV y sos miembro de Endeavor.
Los libros surgieron por todo lo que tenía en mi cabeza trabajado, los desafíos que conocía de las personas y mis procesos personales. El nombre de mi segundo libro, Los números hablan, pero a veces mienten , se me ocurrió una noche que me desperté en un viaje a México.
En el caso de Endeavor, estoy en el directorio, no tengo un trabajo operativo. Me sirve para vincularme y también para entender qué necesitan los emprendedores. Les doy mi aporte financiero y, a la vez, conecto con empresas muy grandes de Argentina.
El programa Dato Mata Relato tiene el objetivo de mostrar lo que pasa en Mendoza. Fui con la idea y el nombre a Canal 9 y le dimos para adelante. Para El Cronista preparo columnas de los temas que genero y grabamos tres episodios cada tres semanas.
También estoy presente en la oficina y desde allí generamos diferentes eventos, como el del Día de la Educación Financiera, que el año pasado convocó a más de 2.000 personas.
Las personas que marcaron su camino
¿Quién es la persona de la que más has aprendido?
De quien más aprendo es de mi hijo. Es como verse en el espejo y es un desafío muy grande.
En lo profesional tengo a diferentes personas: mi papá, a quien siempre vuelvo, y Andrés Koleda, que fue mi profesor y lo tengo siempre muy presente.
El mensaje que quiere dejarle a su hijo
¿Qué te gustaría dejarle dicho a tu hijo que pueda ser impactante para él dentro de unos años?
Creo que uno tiene que escuchar lo que quiere hacer. Cuando sos chico, a veces no lo sabés porque estás madurando.
Cuando decidí estudiar Economía me decían: «Vas a pasar hambre», y mi papá me alentó a ir para adelante.
Cada vez que el entorno ha puesto en duda algo que quiero, no me ha convencido y he ido por ello. Si después te equivocás, finalmente te sacaste el gusto de haberlo probado.
En las charlas que doy siempre termino con la idea de «pensar en grande».
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