Entre la memoria y la contingencia: las claves detrás de los poemarios ganadores del Yosuke Kuramochi
Los jurados de la segunda convocatoria de la Colección de Poesía que realiza Ediciones UCT destacan la solidez de las obras de Miguel Bórquez y Rodrigo Cartes, su capacidad para abordar experiencias sociales y políticas, y la importancia de abrir espacios de publicación para nuevas voces del sur de Chile. Entre los 89 manuscritos recibidos, también se otorgaron tres menciones honrosas.
La segunda convocatoria de la “Colección de Poesía Yosuke Kuramochi”, impulsada por Ediciones de la Universidad Católica de Temuco, puso de nuevo en el centro de la discusión la importancia de mirar y leer las nuevas propuestas poéticas que nacen en el sur de Chile.
La convocatoria, que recibió obras provenientes de La Araucanía hasta Magallanes y la Antártica Chilena, amplió la mirada del certamen que lleva el nombre del poeta Yosuke Kuramochi (1937–1997), quien fuera director de la UCT durante la década de los 80, pero también levantó una pregunta para quienes fueron los encargados de elegir las obras.
¿Qué hace que un poemario destaque entre casi 90 propuestas? Para Verónica Zondek, poeta y traductora, una de las claves está en la capacidad de construir una voz propia sin quedar atrapado en una mirada estrecha del mundo. Esa cualidad fue, precisamente, uno de los aspectos que más le interesaron de las obras seleccionadas: Historiales , del poeta natalino Miguel Bórquez (1985), y Chile habla por alertas , del temuquense Rodrigo Cartes (1985).
“Ambos están situados, mas no encasillados”, plantea Zondek. Su evaluación pone el acento en la experiencia vital que atraviesa ambos trabajos y en la manera en que sus autores la transforman en una propuesta literaria. A su juicio, los manuscritos ganadores “conocen el oficio, toman riesgos cuando lo necesitan y tienen una carga de lectura que se nota”.
La jurado también destaca una característica que encontró en buena parte de las obras recibidas: más que reunir poemas independientes, varios manuscritos se articulaban en torno a una idea común, con distintas partes que constituían una unidad. En los trabajos ganadores, esa cohesión convive con una relación abierta entre la experiencia personal y el mundo exterior.
“Abren para el lector un espacio y un pensamiento que enriquece y sensibiliza lo material y sensualmente conocido”, señala. En su lectura, ambos libros consiguen establecer un diálogo entre las vivencias individuales y geografías que se extienden más allá de lo inmediato, una combinación que vuelve su lectura “interesante, provocativa y emocionante”.
Dos formas de leer Chile
Aunque comparten una preocupación por la realidad que los rodea, los poemarios ganadores siguen caminos distintos. En Historiales , el sur constituye el punto de partida de una escritura que, según Zondek, evita idealizar el territorio o convertirlo en una imagen nostálgica.
“El centro del mundo en Historiales se ubica muy al sur, pero no transita por una mirada nostálgica y restaurativa, sino que se aferra a un cotidiano múltiple cargado de memoria y territorio”, explica. A esa perspectiva se suma una escritura libre, que explora distintas formas de abordar lo poético.
En Chile habla por alertas , en cambio, Rodrigo Cartes trabaja con el material informativo y los desastres que atraviesan la historia del país. Zondek observa que “se nota el oficio y me parece interesante su experimentación con la forma para dar más potencia a su poema. Hay humor y un cierto pesimismo exitoso que mantiene todo a flote. Recorre los desastres y cuenta todo con precisión y muy informado”.
Para Felipe Caro, poeta y autor de Nada o el vacío observable del espacio , obra seleccionada en la primera convocatoria de la colección, uno de los criterios relevantes fue reconocer libros concebidos como proyectos literarios y no únicamente como conjuntos de poemas.
Las propuestas preseleccionadas presentaban distintas preocupaciones formales y temáticas, recuerda. La deliberación del jurado implicó conversar sobre las diferencias entre las voces y decidir cuáles conseguían construir una propuesta capaz de distinguirse dentro del conjunto.
Más allá de los resultados, Caro considera que la convocatoria demuestra que “la poesía aún tiene sentido para las personas”. Por eso, valora que existan espacios. “Brindar posibilidades materiales para la publicación es importante y valorable, aunque la literatura no necesita nada de eso. Siempre encuentra su curso la escritura, pero es necesario atestiguar”.
Helder Binimelis, académico de la UCT e integrante del jurado, coincide en destacar la consolidación de las propuestas ganadoras. “Son proyectos que no necesariamente reflejan una discusión sobre el sur de Chile, pero sí un proyecto poético consolidado con una discusión que creo que puede ser relevante en términos del contexto social y político del país”, señala. Para Binimelis, resulta especialmente interesante que la poesía se abra a una relación crítica con la sociedad chilena.
Los tres jurados coinciden en la importancia de mantener espacios de publicación para la poesía, especialmente en un escenario donde las oportunidades de este tipo siguen siendo escasas. Para Binimelis, la colección cumple una función relevante al permitir que autores emergentes den a conocer sus obras y alcancen lectores más allá de sus lugares de origen.
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