El desempleo en Lima Metropolitana anota un nuevo mínimo histórico
El empleo en Lima Metropolitana aumentó 6.0% en el tercer trimestre y el desempleo se redujo al 4.4% de la fuerza laboral, su nivel más bajo desde que se tiene registro (2001). En tanto, la economía peruana creció 3.2% en agosto, ligeramente menor al mes previo (julio: 3.6%), impulsada por las actividades no primarias como servicios, comercio y construcción.
Desempleo en Lima Metropolitana anota un nuevo mínimo histórico
El empleo en Lima Metropolitana creció 6.0% en el tercer trimestre de 2026, lo que equivale a la creación de 339 mil empleos adicionales, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN). Mientras, la población económicamente activa –aquellos que trabajan o buscan empleo– aumentó 4.5%. Con ello, la tasa de desempleo se redujo a 4.4% en la capital, alcanzando un nuevo mínimo desde que se tiene registro (2001).
En el tercer trimestre, el empleo adecuado creció 4.7%, la mitad del ritmo del segundo trimestre (9.9%) y el más bajo desde el cuarto trimestre de 2023 (3.6%). Este grupo incluye a quienes trabajan 35 o más horas a la semana y ganan por encima de la canasta mínima de consumo (alrededor de S/1300). El subempleo aumentó 8.5%, la tasa más alta desde 2003, principalmente por el aumento del subempleo por ingresos, en línea con la mayor inflación.
El empleo juvenil (14 a 24 años) cayó 1.6% en el tercer trimestre, una pérdida de 10 mil puestos, luego de crecer 7.4% en el segundo trimestre. Hoy trabajan 186 mil jóvenes menos que antes de pandemia y su participación en el empleo total cayó a un mínimo histórico (10.5% de los trabajadores en Lima). En cambio, el empleo en mayores de 45 años aumentó 11.5% y sumó 262 mil puestos adicionales frente al año previo.
Según sectores, los servicios (9.3%) y el comercio (6.3%) explicaron la mayor parte del aumento del empleo, sumando 285 mil y 79 mil empleos nuevos, respectivamente. Por otro lado, la manufactura cayó (-5.2%), con 44 mil trabajadores menos. Esto coincide con la suspensión de la primera temporada de pesca por anomalías climáticas del Fenómeno El Niño, que redujo la disponibilidad de recursos para la manufactura primaria.
Por otro lado, en el tercer trimestre, el ingreso promedio por trabajo fue S/2,302, una caída interanual de 3.8% en términos reales. Esto se da un contexto de bajo crecimiento del ingreso promedio nominal (0.4%) y una inflación que se encuentra por séptimo mes consecutivo fuera del rango meta del BCRP (1%-3%). De esta manera, la masa salarial real desaceleró su crecimiento a 1.9%, la menor tasa desde 2019.
La economía creció en agosto por dinamismo de sectores no primarios
En agosto, el PBI creció 3.2% interanual, por debajo de lo registrado el mes previo (3.6%). El crecimiento vino de las actividades no primarias, principalmente comercio, servicios y construcción. En cambio, los sectores primarios cayeron por séptimo mes consecutivo, principalmente por la contracción de la minería y los hidrocarburos. Entre enero y agosto, la economía acumula un crecimiento de 3.1%.
El PBI no primario creció 4.2% (julio: 4.7%), principalmente por los sectores vinculados al consumo (3.9%). En particular, el comercio avanzó 6.9%, similar al mes anterior (6.8%), impulsado por la venta de vehículos (25.7%), ventas minoristas (5.3%) y mayoristas (4.9%), estas últimas por mayores ventas de combustibles, metales y materiales de construcción. En servicios, el alojamiento se expandió 7.4%, aunque los restaurantes apenas avanzaron 1.1%.
A ello se sumó la construcción, que creció 10.3%, por encima de julio (9.9%). Esto respondió al fuerte avance de obras públicas (19.3%), sobre todo de las municipalidades (26.3%) y el Gobierno Nacional (18.4%). Además, el consumo interno de cemento creció 7.6%, sostenido por proyectos como plantas industriales, mineros y vivienda multifamiliar.
En tanto, el PBI primario cayó 0.8%, una contracción menor a la del mes previo (-1.1%). El retroceso de minería e hidrocarburos contrarrestó el rebote del agro y el avance de la manufactura primaria. En minería e hidrocarburos, la producción cayó 5.5%, restando 0.7 puntos porcentuales al crecimiento mensual del PBI. En particular, la minería metálica se contrajo 6.1%, explicado principalmente por la caída de la producción de cobre (-5.3%), por menores leyes en Antapaccay y el mantenimiento de Toromocho, y la menor producción de zinc (-28.1%) y oro (-0.9). Estas caídas no pudieron ser compensadas por la mayor producción de molibdeno (12.5%) y hierro (9.2%). En hidrocarburos (-1.4%), la menor producción de petróleo (-10.9%) y de los líquidos de gas natural (-3.2%) fue parcialmente compensada por el aumento del gas natural (9.0%).
En contraste, el sector agropecuario creció 3.4%, impulsado por el crecimiento del agro (4.6%). Este resultado se explicó principalmente por el aumento de casi 30% en la producción de arándanos, debido al adelanto de cosechas ante las altas temperaturas provocadas por El Niño, que afectaría el rendimiento de sus cultivos en los siguientes meses. También aumentó la cosecha de arroz cáscara (4.5%), papa (2.7%) y maíz amarillo duro (12.3%); en cambio, cayeron la aceituna (97.4%), el espárrago (6.7%) y la caña de azúcar (9.9%).
Por su parte, el Fenómeno El Niño continuó afectando la pesca, que cayó 17%. Mientras, la manufactura primaria creció 18.5%, impulsada por la refinación de metales no ferrosos (89.9%).
El Fenómeno El Niño es el principal riesgo para la economía
El Fenómeno El Niño se acentúa como el principal riesgo para la economía peruana. Con información al 28 de setiembre, la comisión ENFEN alertó que la probabilidad de un Niño Costero de magnitud extraordinaria supera el 80% hasta diciembre. En efecto, las condiciones climáticas producidas por El Niño se intensificaron: al 7 de octubre, la anomalía de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte (5.2°C) mantiene su segundo mayor registro semanal desde 1981. Ello continuará afectando a las actividades primarias.
En octubre, el IPE alertó que el impacto de un Niño Costero de magnitud extraordinaria restaría alrededor de 0.9 y 1.2 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en 2026 y 2027, respectivamente. El IPE continuará su monitoreo de las condiciones climáticas y del impacto que tendrían en la actividad económica.
En contraste, los indicadores adelantados de actividad anticipan un dinamismo sostenido de los sectores no primarios, sobre todo del consumo de las familias. La demanda de electricidad creció 7.1% en septiembre (agosto: 6.7%), impulsada por los usuarios regulados (hogares y pequeñas empresas), cuyo consumo aumentó 10.3% y acumuló cuatro meses seguidos a doble dígito y, en menor medida, por las empresas del sector minero (1.7%). Asimismo, el índice de Big Data de Consumo de BBVA Research creció 9.3% en septiembre y mantuvo un registro dinámico en torno a doble dígito, ante un mayor uso de tarjetas en turismo y compras del hogar.
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