Back

El Niño no esperará a los nuevos alcaldes

Jaír Ramírez, Experto en Comunicación estratégica

El próximo enero, mientras los nuevos alcaldes y gobernadores regionales asuman sus cargos, el Perú podría enfrentar un desafío de enorme magnitud: prepararse para los efectos del fenómeno El Niño. Esta coincidencia debería encender las alarmas en todos los niveles del Estado.

Porque la naturaleza no entiende de ceremonias de juramentación, transferencias de poder ni primeros cien días de gestión. Las lluvias, las inundaciones, los huaicos y el desborde de los ríos no esperan a que una nueva autoridad termine de organizar su equipo, revise los expedientes o conozca la situación financiera de su municipalidad.

El riesgo es nacional. Desde Piura, Tumbes y Lambayeque, en la costa norte, hasta La Libertad, Áncash, Lima y otras regiones expuestas a lluvias intensas, inundaciones y movimientos en masa, miles de familias pueden quedar en situación de vulnerabilidad. A ello se suman los riesgos para la agricultura, las carreteras, los centros de salud, las escuelas y la continuidad de las actividades económicas.

No se trata de anunciar una catástrofe inevitable, sino de reconocer que la prevención debe comenzar antes de que las emergencias se produzcan.

Por eso, los nuevos alcaldes y gobernadores regionales no pueden esperar a enero para empezar a prepararse. La gestión del riesgo debe formar parte de la transferencia de gobierno, de las primeras reuniones con sus equipos técnicos y de las prioridades presupuestales que deberán atender desde el primer día.

¿Qué deberían hacer? Primero, identificar las zonas de mayor vulnerabilidad, los puntos críticos de ríos y quebradas, los sistemas de drenaje deficientes y las poblaciones que podrían quedar aisladas. Segundo, coordinar anticipadamente con el Gobierno nacional, el Instituto Nacional de Defensa Civil y las entidades técnicas competentes. Tercero, asegurar que las intervenciones prioritarias tengan responsables, presupuesto, cronograma y mecanismos de fiscalización.

Pero esta responsabilidad no recae únicamente en quienes asumirán sus cargos en enero. El Gobierno nacional debe liderar la coordinación, garantizar la continuidad de las acciones preventivas y facilitar los recursos que correspondan. Las autoridades salientes tienen la obligación de entregar información completa sobre obras, contratos, presupuestos y riesgos pendientes. Las autoridades entrantes, por su parte, deben prepararse para actuar desde el primer día.

La transición municipal no puede convertirse en un vacío de responsabilidades.

Hay, además, una cuestión fundamental: la transparencia. Los ciudadanos deben conocer qué obras se ejecutarán, cuánto costarán, cuáles son sus plazos y qué instituciones serán responsables. Cada sol destinado a reducir el riesgo debe traducirse en una intervención verificable y no quedarse en anuncios que desaparecen cuando llega la emergencia.

El Perú conoce las consecuencias de reaccionar tarde frente a los desastres naturales. No basta con movilizar maquinaria cuando el agua ya ingresó a las viviendas, ni con anunciar presupuestos extraordinarios cuando los agricultores han perdido sus cultivos, las carreteras han quedado destruidas y las familias necesitan ayuda urgente.

Prevenir cuesta. Pero reconstruir también cuesta, y las consecuencias humanas, sociales y económicas pueden ser mucho mayores.

El fenómeno El Niño pondrá a prueba la capacidad de coordinación de nuestras instituciones. Para las nuevas autoridades, será uno de sus primeros grandes desafíos. Para el Gobierno nacional, será una prueba de continuidad, planificación y respuesta. Y para la ciudadanía, una oportunidad para exigir información, preparación y resultados concretos.

La prevención no debe tener color político ni depender de quién ganó las elecciones. El riesgo climático no distingue partidos, jurisdicciones ni periodos de gobierno.

Por eso, el Perú necesita que las autoridades salientes entreguen una gestión preparada, que las entrantes reciban información completa y que el Gobierno nacional articule una respuesta con anticipación. No podemos permitir que el cambio de autoridades interrumpa las acciones que pueden proteger vidas.

Porque enero debe ser el mes de la acción, no el mes en que descubramos todo lo que dejamos pendiente.

El Niño no esperará a los nuevos alcaldes. La pregunta es si el Perú estará preparado para enfrentarlo.

The full article is being collected. Available text is shown for now.

Back
Share this story

Get the daily newsletter →

Ask globalread.info

AI news & website helper
What would you like to explore?

I can find stories, explain headlines, or help you use globalread.info.

AI can make mistakes. Check the linked sources. Questions are sent to OpenAI.